viernes, 5 de noviembre de 2010

Octubre 24 / 2010

Querido Dios, tú eres bueno, tú eres Santo, y excelso.
tú has sido Dios desde la eternidad hasta la eternidad.
No tienes límites, ni principio ni fin, tú eres el Principio y el fin de todo.
Por ti son todas las cosas, para ti fueron creadas. 

Digno eres de toda la alabanza y de toda la adoración. 
Adorarte es un placer único, disfrutar de tu presencia es lo más satisfactorio que hay. Oír tus palabras, escuchar tus advertencias, entender tu camino y lograr obedecer tus mandamientos es lo más significativo que hay.

Eres realmente inigualable. Todo lo que tocas, todo lo que haces, todo lo creado por tu mano, incluyéndonos a nosotros es maravilloso, armonioso, agradable.

Digno eres de admiración por tus obras. Por tu carácter, por tu belleza. Digno eres de rendición total. Digno eres de renunciarlo todo por ti. 

Gracias porque eres mi Dios y tu amor me cubre, 
gracias por tu amor en la cruz que me da la fuerza para vivir,
las ganas de hacer y el sentido de ser.
Tu amor es lo que me transforma, lo que me anima, lo que me sostiene.

Te necesito más que a un esposo, o cualquier otra persona, más
que cualquier lugar que pueda vivir, tú eres mi refugio.
Si tú no estás no se vivir.