sábado, 26 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
Orgulloso, yo?
Orgullo: es un engano profundo, a veces imperceptible para quien lo padece pero relevantemente notorio para el que esta cerca de ti.
Tiene muchas caretas, a veces se viste de humildad falsa, "no yo no, no se tanto,"
Se pone una máscara de todo está bien, no hay ningún problema, no necesito nada ni a nadie.
A veces es un velo que no nos deja ver quiénes o lo importantes y valiosos que somos.
Otras veces es silencio, guardando o escondiendo hechos vergonzosos. Abusos de todo tipo, verbal, físico, sicológico, espiritual. Errores cometidos o pecados socialmente repugnantes. Yo sufrí un abuso y hasta muy grande no dije nada. Cuando crecí y cometí errores me auto discipliné y me saqué del púlpito, pero guardé silencio. Me demoré muchos anos en ser libre de la amargura. En medio de la tentación me callé, si hubiése pedido ayuda tal vez, Dios hubiera intervenido, pero el error más grave fue no darme cuenta, de cuán orgullosa podía ser aún estando en la iglesia.
Cuán orgulloso puede ser una persona, cuánto puede durar el orgullo, tiene un fin? Creo que si, lo que le pone fin es la humildad verdadera, auténtica. Que reconoce la verdad aunque hayan consecuencias.
Para mí es una lucha, generalmente trato de resolver por mí misma todo, autosuficiente, con mi edad eso se complica aún más. (jajaja) Pedir ayuda es difícil, prefiero hacer mi mejor esfuerzo y si alguien se suma bien! Y si no lo hacen, no importa yo puedo. Me calló cuando soy avergonzada o herida, y disfrazo las frustraciones, con un aparente control de todo.
El orgullo el pecado que arrojó al Angel del cielo, el que llevó al hombre a querer ser como Dios, y tomar su posición, antiguo como la serpiente. Venenoso, contagioso, peligroso porque nos deja totalmente separados de Dios. Nuestra fuente de bondad. Nos limita al punto de hacernos vivir en una cárcel. Nos vuelve tímidos, acomplejados y temerosos, nos deja una presa fácil del enemigo. Porque nos aisla de todos, y de Dios, Nuestra esperanza!
Orgullo es un mal que nos agobia y destruye la identidad. Roba la honra y la paz. Hace al hombre esclavo de apariencias. Genera resentimiento y dolor en nosotros y otros, porque no puede disfrutar de los logros de los que están cerca, siempre ve algo que está hecho incorrecto o defectuoso. No da el honor a Dios ni la honra que se merece, quiere la gloria para sí.
Cuando predicaba y había orado para ser usada por Dios, siempre temía que al final recibiera los elogios y mi ego creciera. Aunque decía que era el Senor, igual sentía que robaba algo de su gloria. Un día escuché a una maestra Orar así, (Ana Cazón) Recibe toda la gloria, todo el honor. Y entendí que era mi oración, al final Tuya es oh Senor toda la gloria, porque todo don perfecto desciende de lo alto. Es decir, todo lo bueno que hay en mi, vino de ti, así que, si alguien se beneficia de algo tuyo en mí, para tí es por siempre la Gloria!
Que puedo hacer:
1 Paso reconocer las actitudes de orgullo (si usted piensa que no hay orgullo, diga a Dios que le quebrante, que le muestre)
2 Confesar
3 Arrepentirse
4 Aprender del Senor Jesucristo que es Manso y humilde de corazón.
Todavía necesito aprender. Hasta el día de Jesucristo, él perfeccionará su obra en mí. Cuando descubrí que tenía un problema así, dije Dios lo que más quiero es estar cerca de ti, y ahora no puedo por el orgullo. Dios mira de lejos al orgulloso, pero al humilde él atiende.
Mi oración es quebrantame, por favor!
Tiene muchas caretas, a veces se viste de humildad falsa, "no yo no, no se tanto,"
Se pone una máscara de todo está bien, no hay ningún problema, no necesito nada ni a nadie.
A veces es un velo que no nos deja ver quiénes o lo importantes y valiosos que somos.
Otras veces es silencio, guardando o escondiendo hechos vergonzosos. Abusos de todo tipo, verbal, físico, sicológico, espiritual. Errores cometidos o pecados socialmente repugnantes. Yo sufrí un abuso y hasta muy grande no dije nada. Cuando crecí y cometí errores me auto discipliné y me saqué del púlpito, pero guardé silencio. Me demoré muchos anos en ser libre de la amargura. En medio de la tentación me callé, si hubiése pedido ayuda tal vez, Dios hubiera intervenido, pero el error más grave fue no darme cuenta, de cuán orgullosa podía ser aún estando en la iglesia.
Cuán orgulloso puede ser una persona, cuánto puede durar el orgullo, tiene un fin? Creo que si, lo que le pone fin es la humildad verdadera, auténtica. Que reconoce la verdad aunque hayan consecuencias.
Para mí es una lucha, generalmente trato de resolver por mí misma todo, autosuficiente, con mi edad eso se complica aún más. (jajaja) Pedir ayuda es difícil, prefiero hacer mi mejor esfuerzo y si alguien se suma bien! Y si no lo hacen, no importa yo puedo. Me calló cuando soy avergonzada o herida, y disfrazo las frustraciones, con un aparente control de todo.
El orgullo el pecado que arrojó al Angel del cielo, el que llevó al hombre a querer ser como Dios, y tomar su posición, antiguo como la serpiente. Venenoso, contagioso, peligroso porque nos deja totalmente separados de Dios. Nuestra fuente de bondad. Nos limita al punto de hacernos vivir en una cárcel. Nos vuelve tímidos, acomplejados y temerosos, nos deja una presa fácil del enemigo. Porque nos aisla de todos, y de Dios, Nuestra esperanza!
Orgullo es un mal que nos agobia y destruye la identidad. Roba la honra y la paz. Hace al hombre esclavo de apariencias. Genera resentimiento y dolor en nosotros y otros, porque no puede disfrutar de los logros de los que están cerca, siempre ve algo que está hecho incorrecto o defectuoso. No da el honor a Dios ni la honra que se merece, quiere la gloria para sí.
Cuando predicaba y había orado para ser usada por Dios, siempre temía que al final recibiera los elogios y mi ego creciera. Aunque decía que era el Senor, igual sentía que robaba algo de su gloria. Un día escuché a una maestra Orar así, (Ana Cazón) Recibe toda la gloria, todo el honor. Y entendí que era mi oración, al final Tuya es oh Senor toda la gloria, porque todo don perfecto desciende de lo alto. Es decir, todo lo bueno que hay en mi, vino de ti, así que, si alguien se beneficia de algo tuyo en mí, para tí es por siempre la Gloria!
Que puedo hacer:
1 Paso reconocer las actitudes de orgullo (si usted piensa que no hay orgullo, diga a Dios que le quebrante, que le muestre)
2 Confesar
3 Arrepentirse
4 Aprender del Senor Jesucristo que es Manso y humilde de corazón.
Todavía necesito aprender. Hasta el día de Jesucristo, él perfeccionará su obra en mí. Cuando descubrí que tenía un problema así, dije Dios lo que más quiero es estar cerca de ti, y ahora no puedo por el orgullo. Dios mira de lejos al orgulloso, pero al humilde él atiende.
Mi oración es quebrantame, por favor!
domingo, 27 de marzo de 2011
Preguntas'??????????????????????
A ratos, las cosas no son lo que esperabas, y te encuentras haciendo preguntas serias a Dios, preguntas que aparecen en esos momentos, importantes, innegables. Algunas de esas preguntas tienen claras respuestas en la verdad irrefutable de la palabra, del carácter de Dios. Esto es un alivio! Gracias por la eterna fidelidad de Dios.
Pero las que no tienen una respuesta inmediata, las que están tan arraigadas en tu ser interior que no puedes responder con tu conocimiento, que necesitas esperar y renovar tu fe, tu esperanza. Qué hacemos con esas preguntas? ¿Será que todo el mundo tiene esos momentos de preguntarse a sí mismo? ¿Por qué, para qué, de qué manera, cuándo, cómo?
Caminamos y avanzamos en lo que creemos que es lo correcto, pero no siempre estamos en el centro de lo correcto, creer que es lo correcto no es suficiente. Tiene que ser lo correcto. Me gusta el salmo que dice: "enséñame tus caminos" o la antigua canción que dice: "muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas a andar"... Pienso que tengo mucho que aprender y que tengo poco tiempo, que debo esforzarme más en observar las señales diarias de lo que acontece, la vida de las personas para ser efectiva en mi ayuda. Pienso que muchas cosas son pasadas por alto porque no hay atención.
Qué es lo importante? ¿Qué me motiva para hacer? ¿Cómo estoy haciendo o viviendo? ¿Cómo voy a re-direccionar mi vida? ¿Por qué pienso lo que pienso?
Tal vez las preguntas surgen porque no entiendo, porque no acepto la realidad, porque asumo que otros piensan o sienten como yo... Porque no hay comunicación clara, porque interpreto cosas que no clarifico. O tal vez es nuestra naturaleza hacer preguntas! Para momentos así me hace bien escuchar a Dios o recordar las palabras que ha hablado antes, eso me hace descansar... porque a veces las preguntas se transforman en un pensamiento constante que termina por robar el gozo, cuando la respuesta que anhelamos no viene.
Así que, como cuando María y Marta afligidas por su hermano enfermo llaman a su amigo para que le sane. Y su amigo decide quedarse más tiempo en el pueblo que estaba. Para cuando decide atender el llamado de sus amigas, el hombre está muerto. Así que, en la desesperación de la muerte, en la angustia de la pérdida, y la desesperanza que viven, María y Marta hacen sus descargos a su amigo... "si hubieses estado aquí..."
Ahora sabemos que Jesús no llegó tarde, que llegó en el momento preciso, que no se equivocó en su decisión porque tenía claro su propósito. Pero cuántas veces la actitud es de dolor y desesperanza, sin considerar que Dios sabe el desenlace. Como siempre él inventará una senda nueva, un camino en el desierto. O El, que es el dueño de la resurrección y la vida, volverá a traer vida, a resucitar la confianza, la fe, la esperanza. Por eso...
Pero las que no tienen una respuesta inmediata, las que están tan arraigadas en tu ser interior que no puedes responder con tu conocimiento, que necesitas esperar y renovar tu fe, tu esperanza. Qué hacemos con esas preguntas? ¿Será que todo el mundo tiene esos momentos de preguntarse a sí mismo? ¿Por qué, para qué, de qué manera, cuándo, cómo?
Caminamos y avanzamos en lo que creemos que es lo correcto, pero no siempre estamos en el centro de lo correcto, creer que es lo correcto no es suficiente. Tiene que ser lo correcto. Me gusta el salmo que dice: "enséñame tus caminos" o la antigua canción que dice: "muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas a andar"... Pienso que tengo mucho que aprender y que tengo poco tiempo, que debo esforzarme más en observar las señales diarias de lo que acontece, la vida de las personas para ser efectiva en mi ayuda. Pienso que muchas cosas son pasadas por alto porque no hay atención.
Qué es lo importante? ¿Qué me motiva para hacer? ¿Cómo estoy haciendo o viviendo? ¿Cómo voy a re-direccionar mi vida? ¿Por qué pienso lo que pienso?
Tal vez las preguntas surgen porque no entiendo, porque no acepto la realidad, porque asumo que otros piensan o sienten como yo... Porque no hay comunicación clara, porque interpreto cosas que no clarifico. O tal vez es nuestra naturaleza hacer preguntas! Para momentos así me hace bien escuchar a Dios o recordar las palabras que ha hablado antes, eso me hace descansar... porque a veces las preguntas se transforman en un pensamiento constante que termina por robar el gozo, cuando la respuesta que anhelamos no viene.
Así que, como cuando María y Marta afligidas por su hermano enfermo llaman a su amigo para que le sane. Y su amigo decide quedarse más tiempo en el pueblo que estaba. Para cuando decide atender el llamado de sus amigas, el hombre está muerto. Así que, en la desesperación de la muerte, en la angustia de la pérdida, y la desesperanza que viven, María y Marta hacen sus descargos a su amigo... "si hubieses estado aquí..."
Ahora sabemos que Jesús no llegó tarde, que llegó en el momento preciso, que no se equivocó en su decisión porque tenía claro su propósito. Pero cuántas veces la actitud es de dolor y desesperanza, sin considerar que Dios sabe el desenlace. Como siempre él inventará una senda nueva, un camino en el desierto. O El, que es el dueño de la resurrección y la vida, volverá a traer vida, a resucitar la confianza, la fe, la esperanza. Por eso...
"Puedo confiar en el Señor que El me ayudará,
Puedo confiar en el Señor que no va fallar.
Si el sol llegara a oscurecer y no brille más
yo igual confío en el Señor que no va fallar
Puedo descansar, puedo descansar
que a su mansión Cristo me guiará
Si el sol llegará a oscurecer y no brille más
yo igual confío en el Señor que no va fallar"
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